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El sistema político chino,
herencia de la revolución comunista
que se produjo en 1950, es la de un
único partido, que es el del gobierno, y la democracia
está representada únicamente por unas
elecciones internas del partido que
tienen la única función de renovar los
cargos. Hay algunos partidos políticos más,
pero son simbólicos y están bajo la autoridad
del comunista y, si bien de una forma que progresivamente
se va abriendo hacia el capitalismo y se ha alejado
del tradicionalismo de su antiguo y archiconocido líder
Mao Zedong, el comunismo es el que
rige la sociedad de la República Popular China.
La pobreza de la democracia tiene su
más claro ejemplo en el hecho de que es un único
hombre el que ostenta los cargos de Presidente de la
República, secretario general del Partido y jefe
del Ejército. El Partido controla
no sólo la política, sino también
el ámbito laboral y la educación de los
chinos. No se puede considerar que sus habitantes sean
libres, dado el nivel de injerencia del gobierno en
la sociedad. A pesar de ello, la constitución
reconoce derechos a los chinos limitados y aplicables
solamente a nivel local en cuanto a la política,
y en la práctica inexistentes por lo que respecta
a la libertad de expresión e
información, un ámbito lleno de censura,
incluso en el caso de internet.
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