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A pesar de que China tiene un buen
puñado de ciudades enormes con decenas de
millones de habitantes y mucha contaminación,
lo cierto es que su vasto territorio es, por suerte,
en gran parte verde. Hay muchas montañas donde
hacer excursiones, practicar el senderismo y admirar
impresionantes paisajes llenos de ríos, lagos,
cascadas y grutas, algo que convierte a este gigante
asiático en un destino habitual para turistas
que buscan este tipo de experiencia. Una de las montañas
más conocidas en cuanto a rutas para el senderismo
es Huashan, famosa por lo peligroso
de su camino, construido con tablones de madera y pegado
a la roca con cadenas solamente.
La parte de la archiconocida cordillera
del Himalaya que corresponde a China
también es un lugar imprescindible para los amantes
de caminar por la montaña, pero también
resultará interesante recorrer lugares más
áridos como el desierto del Gobi,
aunque siempre entraña peligro por las
tormentas de arena que se producen con regularidad.
Y si queremos ir en barco por algunos de los miles de
ríos chinos podremos elegir, entre otros, el
Huangpu, desde el que podremos ver Shanghái;
o el Li, que nace en la región
de Xi’an, con un sobrecogedor paisaje.
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