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Ya lo decía Napoleón:
‘China es un gigante dormido;
dejémosla que duerma, porque cuando despierte,
el planeta temblará’. En efecto: los 1200
millones de personas que habitan el país
asiático le convierten en la gran esperanza de
la economía mundial, si bien aún tiene
que superar un escollo hasta ahora insalvable. Su reputación
e imagen de marca de cara al exterior. En este sentido,
la futura celebración de los Juegos Olímpicos
de Pekín 2008 se aventuran decisivos
para marcar un antes y un después en la percepción
global del país asiático.
El gigante dormido se encuentra ante
un nuevo ‘Salto adelante’,
si bien en esta ocasión todo hace indicar que
la debacle surgida durante el gobierno Mao dará
paso a una etapa de progreso económico y social
que de momento posiciona al país como la cuarta
potencia económica mundial, con posibilidades
de arrebatar a Alemania su tercer lugar
durante el año en curso. Sin embargo, las peculiaridades
del régimen chino poco a poco van topando con
la progresiva occidentalización de su población,
que asiste impasible a un choque cultural del cual aún
se está intentando reponer.
Como ocurriera hace treinta años
con Japón, la imagen del país
más poblado del mundo se asocia tradicionalmente
a lo ‘barato y de mala calidad’, atributos
a los que hay que sumar otros de índole político
como ‘represión y censura’.
Sin embargo, si hoy en día nadie asociaría
semejantes valores a la segunda economía mundial,
China tiene ante sí la enorme oportunidad de
organizar unos Juegos Olímpicos
a través de los cuales su imagen de marca puede
cambiar radicalmente (actualmente, según el último
índice Anholt de marcas nacionales, ocupa el
19 lugar, ocho puestos por detrás de España).
Para ello, el gobierno de Pekín
ha optado por contratar a Hill & Knowlton para organizar
las acciones de Relaciones Públicas del evento,
mientras que otra compañía de WPP
–Ogilvy PR- lleva algún tiempo
realizando formación de portavoces entre los
dirigentes de las principales ciudades del país.
Sin embargo, no son las únicas consultoras quienes
tienen intereses en el país arrocero: sin ir
más lejos, Ketchum anunciaba
su intención de abrir oficina en Shangai y Pekín
próximamente, al mismo tiempo que otras empresas
españolas ya han dado (Betybyte)
o se plantean seriamente dar ‘el gran salto’
hacia Oriente.
Otras medidas tomadas desde el Partido
se refieren a la presencia de los medios de
comunicación extranjeros y nacionales,
que tienen que lidiar con las restricciones propias
de un modelo político autoritario donde la información
es un bien preciado. El cierre de páginas web,
el ya famoso ‘carné por puntos’
para periodistas o las restricciones a la hora de informar
durante catástrofes naturales son algunas de
las medidas que el país más poblado del
mundo deberá reconsiderar para lograr el tan
ansiado cambio de su controvertida imagen de marca.
Fuente: PR Noticias prnoticias.com
> 23/2/07
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